De los juegos del amor 1

Mucho se podría decir sobre el amor y el juego, o el juego del amor.  Para mí, los refranes y los juegos de la niñez siempre han sido fuentes de inspiración y entendimiento y en ocasiones, por qué no, metáforas que describen lo complejo de las relaciones de pareja.  Este poema hace referencia al juego 1, 2, 3, pesca’o, donde un niño o una niña (“pescador/a”) se para en la meta e intenta “pescar” al grupo de niños/as (“peces”) que espera en la salida.  De espalda a los peces, el pescador cuenta en voz alta “UNO, DOS, TRES”, antes de voltearse, diciendo “PESCA’O”.  Durante este tiempo, los peces avanzan hacia el/la pescador/a, pero se detienen de inmediato antes de que éste/a se haya dado vuelta y los descubra moviéndose y los envíe de vuelta a la salida.  El juego continúa hasta que uno de los peces alcanza la meta y sorprende por la espalda al/a pescador/a.

1, dos, 3, pesca’o

“Un, dos, tres, pesca’o…”

Comienza el juego

Reconozco tu existencia

“Un, dos, tres, pesca’o…”

Me acerco a ti

Cautela

Evito movimientos bruscos

No quiero condenar mi estrategia

Pero avanzo

“Un, dos, tres, pesca’o…”

Tu encanto me hala

Me provoca

Aún estás lejos

Ya te siento

Es tu mirada

Ya te deseo

No ha pasado nada

“Un, dos, tres, pesca’o…”

Corro y me arriesgo

Me escondo

No digo nada

Estás ocupada

Pendiente a otros

Buscando ser amada

“Un, dos, tres, pesca’o…”

Te fijas en mí

Curioseas

Me recorres con interés

Te das vuelta

Continúa la contienda

Un, dos, tres, pesca’o

Ya estoy muy cerca

Inminente

Aguza’o

Tú, te das vuelta

Inminente

Enamorada

No me lo dices

Pero está tu sonrisa

La inevitable

La más sincera

Y te traiciona

Me lo comenta

Ya no es solo tuya

Ahora es también mía

“Un, dos, tres, pesca’o…”

Apenas te toco

Con mi silencio

Cambio de estrategia

Recargo mis ganas

Publico un rumor

“El gusto es nuestro”

Mis mensajeros, tus espías

“Un, dos, tres, pesca’o…”

En el aire se respira complicidad

Ya estoy muy cerca

Ya estás muy cerca

No te opones a lo planteado

Avanzo

Me dejas avanzar

“Un, dos, tres, pesca’o…”

Te llego

Tus caricias me abrazan

Aunque no mis hombros

Que dejas libres para corresponderte

Te llego más

Te beso

El encanto

La fuerza de tu deseo

“Un, dos, tres, pesca’o…”

El juego nuestro

Será eterno

Tú me llamas

A ti yo llego

Yo te persigo

Tú me recibes

En ti yo quedo

“Un, dos, tres, pesca’o…”

el fede

23-09-03

Publicado el abril 23, 2011 en Poesía. Añade a favoritos el enlace permanente. Deja un comentario.

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