Sobre la fragilidad de la vida y el cáncer

La agonía de estar vivo

La agonía de estar vivo
No solo se sufre dentro
En el vientre que carga la muerte
En la convivencia unilateralmente aceptada
Frente a una enfermedad que nos termina
Que nos devora minuto a minuto
La fragilidad de nuestros días.
La agonía de estar vivo
Es la respuesta immediata
De quien sufre contigo
De quien recoge el sentimiento
Más profundo
Que emana de tus ojos
Gritando lo que no puede ser dicho
Con las palabras del corazón
Cuando el dolor ya se vuelve insoportable
Cuando la melancolía de lo que fue
Colma nuestro presente a solas
Cuando la desesperanza olvida
La posibilidad de un futuro

Una vez imaginado

Recapitulando su estado al segundo más próximo.

La agonía de estar vivo

Es tolerar la verdad vestida de blanco

Diagnosticándonos una razón absoluta

Que peca más por incierta que por salvadora.

Y es caminar por pasillos nunca antes andados

Viendo cómo se nos pasa el tiempo.

El tiempo.

Un tiempo ahora consciente que da valor a todo

Que realza lo más mundano

Lo más sencillo.

Y es que ahora todo y nada se destacan

En un balance tan frágil

Que hasta la vida teme por su vida.

Ahora puede ser el último instante.

Es el ahora esa pista inútil

Que nos recuerda aún que estamos vivos.

Es ahora la agonía.

Es la desdicha.

El final

Siempre final.

La agonía de estar vivo

Se encuentra poco más arriba del corazón

Engullendo cócteles envasados en jeringas y cápsulas

Que corren nuestro sistema

Aniquilando todo cuanto está vivo.

Esperando curar a quien se nos muere.

La agonía de estar vivo

Se transforma, sin embargo.

Evoluciona, trasciende

Nos olvida por ratos

Y regresa de improviso

Como reclamando su acto.

A veces hasta la toleramos.

A veces incluso la olvidamos.

Pretendemos solo estar vivos

Y en la confusión

Celebramos

Abrazamos lo incierto

Como a un muro de concreto.

Concluimos triunfos personales.

Cerramos páginas escritas

Que pensamos se quedarían

Sin escribir.

La agonía de estar vivo

Se contradice a ella misma

Nos embroma, nos lía

Va redefiniendo en su praxis

Nuestras instancias de vida.

En el mejor de los casos

La agonía de estar vivos

Es visitar el pasado

Con el regreso de un amigo

De una mirada

De un beso.

Regresar a espacios cargados

De donde ahora desaparecemos

Jubilando todo aquello que una vez forjamos

Esperando al menos haber plantado

En terreno fértil

La gracia en aquellos

Que rebasarán nuestros pasos.

La agonía de estar vivo

Nos acompaña hasta la muerte

el fede

21-09-03

Publicado el abril 23, 2011 en Poesía. Añade a favoritos el enlace permanente. 3 comentarios.

  1. Fede, me parece magico este blog, leo tus cosas y en muchas de ellas me encuentro, me siento que soy yo misma, añoro mi Puerto Rico y mi familia.

    me gustaria si tienes alguna buena literatura de como ir adentrando a los nenes en este mundo de papel tan maravilloso. Juegos y motivaciones para motivarlos entre la historia, la lectura y el trabajo social.

    te quiero un mundo,
    amalia

  2. se me han llenado los ojos de lágrimas

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